Historia

La historia gremial se remonta a la década de los 40’ con un camino forjado por los llamados “pioneros” que, con el palo y la picota, iniciaron la Empresa Nacional del Petróleo (Enap). Las necesidades de aquel entonces, ropa de trabajo, roles laborales justos y salarios más dignos, fueron la motivación para comenzar un sólido movimiento que más tarde se convertiría en una fuerte organización sindical.

Es así como, posteriormente, nace la Unión de Obreros Petrolíferos y Anexos de Magallanes (UOP) que, más tarde, cobra mayor fuerza con la adhesión de miles de trabajadores de distintas partes del país agrupados en el Comando Unido de Trabajadores del Petróleo en 1961, marcando una etapa en la vida del sindicalismo a nivel nacional. Es así como las solicitudes de los funcionarios empiezan a hacerse más latentes a través de diversas vías como manifestaciones, pliegos de peticiones y numerosas asambleas que captaron el interés y la consolidación de este gran grupo humano que luchó mancomunadamente en la defensa de los derechos laborales.

El apoyo mutuo entre los comandos zonales establecidos en Concón, Quintero, Salinas y Magallanes fue clave en los éxitos obtenidos por los dirigentes. Sus objetivos no sólo estaban centrados en alcanzar mayores beneficios para ellos y sus familias, sino que también apuntaban al cuidado de Enap en cuanto a las amenazas privatizadoras que durante toda la historia de la estatal han estado presentes. De esta forma, se ganaron desde juicios laborales hasta la transmisión de un mensaje claro de patriotismo que llegó a todos los ciudadanos del país.

Magallanes fue sede y punto de origen en muchas ocasiones de importantes asambleas y movimientos de carácter nacional. También muchos de nuestros representantes nacieron en tierras australes, los que incluso llegaron a formar parte de importantes organismos mundiales como, por ejemplo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la cual tuvimos como exponente al destacado dirigente regional, Antonio Mimiza. José Ruiz De Giorgio fue otro magallánico destacado a nivel gremial, quien fue presidente de la Federación de Trabajadores del Petróleo, presidente del Sindicato de Trabajadores de Enap y senador de la república, por mencionar algunos cargos.

Sus objetivos no sólo estaban centrados en alcanzar mayores beneficios para ellos y sus familias, sino que también apuntaban al cuidado de Enap en cuanto a las amenazas […]

Lo cierto es que sólo la intervención del gobierno militar en septiembre de 1973 pudo detener la velocidad con que trabajaba en ese entonces el gremio. Despidos masivos, injusticias laborales, desapariciones, torturas y hasta muertes fueron parte de esta dura y triste etapa de la historia de Chile, en que los representantes sindicales no bajaron los brazos y continuaron en la batalla intensa por el cumplimiento de las leyes laborales, sindicales pero sobre todo, por el retorno de la democracia en el país.

Fue en este período de nuestra historia en que los trabajadores y dirigentes petroleros fueron un importante aporte en la lucha por la recuperación de la democracia y velaron además, por el bienestar social y el cumplimiento de la legislación laboral con más fuerza durante esos años. El Sindicato de Trabajadores de Enap fue parte de numerosas acciones que contribuyeron a terminar con el régimen militar de la época, participando en manifestaciones que quedaron plasmadas en la historia del país como, por ejemplo, el Puntarenazo.

Casi al entrar a la década de los 80’ se produce un cambio en la legislación de la época que permitió crear sindicatos. Es aquí donde se constituye el Sindicato de Trabajadores de Enap el 9 noviembre del año 1979. Dicha modificación legal dio paso también a la creación de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo, que posteriormente se denominó Federación de Sindicatos de Trabajadores del Petróleo y Actividades Afines (Fenatrapech).

Actualmente nuestro sindicato cuenta con más de 720 socios, encontrándose entre sus luchas actuales la fiscalización por el cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores y la defensa porque se entreguen los recursos que Enap necesita para operar en la Región de Magallanes, sin que capitales privados intervengan produciendo un impacto perjudicial en el rol estratégico que la estatal desempeña a nivel nacional, entre otros.